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HOMENAJES Y RECONOCIMIENTOS

Para el Comité Organizador de Infoagro Exhibition es un orgullo reunir en la feria a las personas que protagonizaron el despegue de Almería como la potencia comercial de frutas y hortalizas que es hoy, y que alimenta cada día a más de 500 millones de europeos.

 

EDICIÓN 2019

HOMENAJE A LOS PIONEROS DE LA COMERCIALIZACIÓN DE FRUTAS Y HORTALIZAS EN ALMERÍA

Una serie de personas, todas ellas de origen humilde pero a la vez visionarios, que supieron sacar el máximo provecho a las difíciles situaciones que les planteó la vida y lograr sus sueños, construyendo, a la vez, un lugar próspero y fértil para los habitantes de una tierra antaño hostil y áspera, siempre a base de trabajo de sol a sol, esfuerzo y sacrificio.

Desde Infoagro Exhibition, hemos querido recoger las palabras de aquellos pioneros de la comercialización de frutas y hortalizas en la provincia de Almería que, pese al peso de los años, aún se han encontrado en disposición de contar en primera persona, para que quede para la posteridad, cuáles fueron sus vivencias y los valores por los que se rigieron para poner la simiente del entramado de alhóndigas que conocemos hoy día y que nos son tan familiares.

Pero no nos hemos olvidado de aquellos que vivieron aquellos años de trabajo incansable, de esfuerzo, de tesón y de competencia sana, pero que ya no pueden contarlo de primera mano por culpa de la enfermedad o de la muerte. De modo que hemos recurrido a sus hijos, para que nos cuenten los logros de sus padres y hoy, de alguna manera, podamos también brindar por ellos.

Relación de homenajeados

 

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D.Adrián Martínez García (1929. Aguadulce-Enix) es uno de los más fervientes defensores de la profesión de alhondiguista, pues él lo fue, regentando una de las primeras alhóndigas de Roquetas de Mar. Llegó a contar, al mismo tiempo, con 6 alhóndigas. Con una gran visión comercial, en La Aldeílla, en Santa María del Águila, se asoció con Francisco Lirola, saneando las cuentas de la alhóndiga preexistente, y puso las bases, años más tarde, para la creación de Agrupaejido, sociedad que se formó con la unión de las cinco alhóndigas existentes en la zona.


D. José Mullor Ortuño (1922- Aguadulce-Enix). Fue el primero de los alhondiguistas de la zona de Aguadulce y Roquetas de Mar. Hijo de marchante de ganado, el que se quedaría como apodo por el que se conocía la alhóndiga de José, Negocios, ya venía de su padre, que tenía una gran capacidad para esta actividad. Capacidad que heredó José, que comenzó vendiendo el género de un grupo de agricultores de Aguadulce en una choza de cañizo, desde donde distribuía los productos al mercado nacional. En torno a 1957, monta un almacén, donde adoptó un sistema de venta de frutas y hortalizas adaptado del sistema que había en El Pozuelo, Albuñol, Granada: la subasta, sistema que permanece aún hoy día.


D.Luis Galdeano Cortés (1929, Adra), quien dejó su pueblo natal para mudarse a Roquetas, donde preveía mayor prosperidad. Hombre autodidacta, que ha encontrado la cultura en la lectura, siempre buscó  en sus trabajadores la misma honradez por la que él se regía. Por su trayectoria como alhondiguista y como socio fundador de Costa de Almería, recoge el símbolo del homenaje que hacemos a su persona, como pionero de la comercialización de frutas y hortalizas en la provincia de Almería.


D. José Rivas Vargas (1929, Albuñol). Hijo de agricultores, compró tierras de labranza en Roquetas, huyendo de la agricultura de secano, en busca de la prosperidad. Pero sufría de bronquitis asmática y la tierra no le sentaba bien, lo que le llevó a tomar el ejemplo de la alhóndiga de El Pozuelo y montó la suya propia en Roquetas. Con una gran pasión por su trabajo, no tenía horarios y se caracterizaba por la constancia. Comenzó su andadura trabajando mano a mano con su mujer.


D. Juan del Águila Molina (1930 - Almería). Cursó estudios de magisterio y se licenció en Derecho por la Universidad de Granada. En un momento en que las entidades financieras no prestaban capital al sector agrícola almeriense, Juan del Águila dejó su profesión de abogado en un segundo plano y promovió, junto a Jesús Durbán Remón, la fundación de una cooperativa de crédito rural, que hoy conocemos como Cajamar. Un hombre que compartía con el resto de los hoy homenajeados su cualidad de visionario y su amor por la agricultura almeriense prestando, a los que están presentes y a los que no lo están gran ayuda para construir el referente de la comercialización de frutas y hortalizas que hoy es Almería.


D. Rogelio Vargas Fernández (1931, La Rábita, Albuñol). Comenzó trabajando en la comercialización de frutas y hortalizas con su padre, en El Portón que tenían en El Pozuelo. Con un fuerte carácter emprendedor, compró tierras en Los Parrales, Roquetas de Mar, y estableció su alhóndiga para comercializar sus productos, y los de sus compañeros agricultores, a través de corredores de fuera de la provincia mediante el sistema de subasta. Los que lo conocían destacan su valentía para asumir los riesgos que implicaban no sólo las ventas, sino los préstamos y los avales que realizaba a los agricultores para su desarrollo en la actividad agrícola ante la falta de pólizas de seguros que cubrieran estos trámites en aquella época, así como también su carácter conservador para proveerse de reservas que le ayudasen a sobrellevar las vicisitudes de impagos importantes. Además, desarrolló la sociedad Rogelio Vargas Fernández, S.A, y finalmente fue socio fundador de Costa de Almería.


D. Antonio Peregrín Mula (1931, Pulpí), quien junto a su padre y a su hermano, dedicó gran parte de su trayectoria profesional a la comercialización de almendras, alcaparras y ajos, y que hoy día sigue estando presente en su empresa SAT Peregrín. Por su trayectoria comercializando frutos almerienses por todo el mundo en unos años en que era especialmente difícil abrirse camino hacia nuevos mercados, recoge el símbolo del homenaje que hoy hacemos a su persona.


D. Luis Cañadas García (1931, Roquetas). Más conocido como Aniceto, era nieto de agricultor e hijo de carabinero y empleado en la Unión Salinera. Su abuelo fue quien le transmitió la pasión por la tierra, de manera que se convirtió en uno de los primeros agricultores en utilizar el enarenado. Como agricultor, tenía una estrecha relación con comerciantes de frutas y hortalizas; especialmente con Eladio Bayo, comprador de frutas y hortalizas que apoyó a Luis Cañadas para que montara su propia alhóndiga: La Diana, y al que recuerda con cariño, agradecido de haber sido la persona gracias a la cual pudo dedicarse a esta actividad. Posteriormente, se unió a otros alhondiguistas como socio fundador de Costa de Almería.


D. Enrique y D. José López Peña (1932 y 1934, La Alquería, Adra), originarios de La Alquería de Adra, encontraron en Roquetas de Mar la prosperidad. Agricultores de profesión, algo que les venía de familia, vieron la necesidad de unirse a otros agricultores para crear la que hoy es una de las cooperativas de referencia en Roquetas, Hortamar.


D. Enrique Vargas Fernández (1932, La Rábita, Albuñol) se embarcó en la comercialización de frutas y hortalizas por su padre, que ya tenía un puesto de comercialización en El Pozuelo, al que llamaban El Portón, y gracias a la cesión de tierras por parte de su suegro, Eduardo, Enrique Vargas montó en Roquetas, en 1961, su primera alhóndiga a título personal. En ella, trabajó de sol a sol, sin horarios, siempre dependiendo del turno que le tocase para la venta en el sistema de rotación establecido en Roquetas para las alhóndigas, y mano a mano con su mujer, llevando el negocio de una manera muy personal. Un hecho que llevó a que sus hijos se criasen desde pequeños en la alhóndiga. Posteriormente, desarrolló la sociedad Enrique Vargas e Hijos y finalmente fue socio fundador de Costa de Almería.


D. Emilio Linares Ruiz (1938, Albuñol) junto a una prima suya, buscó un porvenir en Almería, donde comenzó pesando frutas y hortalizas, aunque después se dedicó a la comercialización de todo tipo de productos. Fue en torno a 1965 cuando decidió montar su propia alhóndiga junto a Francisco López Pozo. Ahí comenzaba su andadura en la comercialización de frutas y hortalizas.


D. Ramón Gómez Vivancos (1933, Almería). Hijo del empresario murciano Antonio Gómez Egea, comenzó a trabajar con 20 años como agente de ventas de platós para uvas. Siguiendo la profesión de su padre, ya en 1979, siendo presidente de la Cámara de Comercio de Almería, tuvo la idea de organizar la primera exposición comercial agrícola de Almería, cuya primera edición se celebró en 1980 en el Puerto de Almería.


D. Lorenzo Belmonte Navarro (1939, Pulpí). Hijo de agricultores, empezó su andadura profesional desde niño, vendiendo frutas y hortalizas, y después como agricultor. Hombre polifacético, también se dedicó profesionalmente a la fotografía antes de comenzar a trabajar con plena dedicación con D. Cecilio Peregrín, quien se convertiría en su socio en la creación de Primaflor.


D. José Martín Almendros (1933, Adra), hijo de agricultores y el más pequeño de 10 hermanos, tenía ya fincas en su pueblo natal cuando decidió ampliar sus propiedades en Roquetas, siguiendo la estela de su hermano mayor, Juan, 18 años mayor que José, que ya poseía desde 1951, una de las primeras fincas que se desarrollaron en la zona. Fue con él, con quien compró tierras para invertir en esta zona, que estaba empezando a desarrollarse. En la campaña de 1963-1964, José Martín Almendros comenzó en su alhóndiga establecido como autónomo, con tres puntos de venta, y teniendo a sus hijos fuertemente vinculados a la alhóndiga, dada la gran cantidad de horas de trabajo de su padre. En 1983, creó Martín Almendros, S.A. y en la campaña del 86-87, comenzó a exportar frutas y hortalizas, dada la fuerte competencia existente entre alhóndigas.


D. José Cabrera García (1940, Adra). Cuando él tenía 9 años, su padre, agricultor de profesión, ya comenzó con las llamadas corridas de frutas y hortalizas en la zona de Venta Nueva. Ante las interminables horas de trabajo en las subastas diseminadas, José fue uno de los 17 alhondiguistas que integraron Agrupa Adra.


D. José López Martínez (1934, El Marchal, Enix). En 1957, con 23 años, montó su alhóndiga, la Santa Ana, cuando en Roquetas solo estaba la de José Mullor, y en El Ejido había otras tres. Junto a tantos otros alhondiguistas de Roquetas que vieron necesaria una unión para eliminar aquellos interminables turnos de trabajo, fue socio fundador de Costa de Almería, y aún hoy sigue estando presente en su almacén para recibir a viejos y nuevos clientes que aprecian la dedicación y el buen hacer de toda una vida.


D. José Antonio Pomares López (1940, Roquetas de Mar), quien pese a que le hubiera gustado ser agricultor, acabó dedicándose a la comercialización de frutas y hortalizas, al montar sendas alhóndigas, con José Rivas Vargas en primer lugar, y posteriormente con su cuñado, Miguel Zapata. José Antonio Pomares López fue uno de los socios fundadores de Costa de Almería.


D.Luis García González (1937, Roquetas de Mar). Hijo y nieto de agricultores, siguió la profesión familiar, hasta que se decidió a montar su propia alhóndiga, La Estrella, en abril de 1964. Recuerda los días de duro trabajo, a veces, de más de 24 horas, puesto que había momentos en que no habían terminado de vender el género del día anterior según el sistema de venta por turnos rotatorios entre las alhóndigas que circundaban la carretera de Aguadulce a Roquetas, cuando empezaba la nueva jornada laboral. Con un grupo de trabajadores muy unido.


D. Manuel Lorenzo Espinosa (1941, Adra). Hijo de agricultor que ya empezaba con la comercialización de frutas y hortalizas, continuó con la actividad que inició su padre en su propia alhóndiga, hasta que se unió al resto de los alhondiguistas abderitanos que conformaron Agrupa Adra.


D. Francisco Amat Ayllón (1940, La Rábita) se mudó a Roquetas de Mar por su visión de que en esta tierra encontraría prosperidad. Con estudios básicos y cuatro hijos, los que lo conocían bien, destacan de él su carisma, su carácter de liderazgo, su pasión por el trabajo y sus ansias por innovar. Propietario de tierras de labranza, comenzó su andadura en la comercialización con un puesto de fruta y posteriormente creó la alhóndiga Agromar. Además, fue promotor de la unión de los alhondiguistas de Roquetas de Mar para formar Agrupamar, comunidad que más tarde pasó a conformarse como sociedad, llamándose Costa de Almería.


D. Gabriel Barranco Fernández (1941, Las Salinas de Guardias Viejas). Hijo de agricultor, desde bien niño conoció los sacrificios que implicaba la vida en el campo, por lo que buscó la manera de salir adelante, y gracias a su gran carácter emprendedor, logró ser socio fundador de alhóndigas hoy tan conocidas como Agroejido, Agroponiente y Alhóndiga La Unión.
A continuación, escucharemos más detenidamente cuál fue su evoluci


D. Miguel Zapata Miranda (1942, Roquetas de Mar). Hijo de un capataz de la Unión Salinera, trabajó desde niño junto a su padre hasta que fichó por el Banco del Norte de Murcia, empleo que alternaba con el puesto de contable para la Alhóndiga de José Rivas. Posteriormente, pidió una excedencia a la entidad bancaria para montar una alhóndiga propia con su cuñado José Antonio Pomares, desde donde iba con su Vespa a cobrar las letras de sus compradores. Pasó a ser uno de los socios fundadores de Costa de Almería.


D. Juan Antonio Díaz Planelles (1948, San Juan de Alicante). De padre almeriense, Díaz Planelles regresó junto a su familia a la tierra de sus ancestros en busca de una vida más próspera, donde trabajó en la dirección de Merco Almería, y fue socio fundador de Agromurgi y Agroiris.


D. José García Callejón (1950, Dalías). Desde niño le gustó la comercialización de frutas y hortalizas, enamorado de la actividad que llevaban a cabo una serie de alhondiguistas ya conocidos en la provincia de Almería. Hace 40 años, creó su primera empresa, Frutas Matillas, apellido que le viene de familia, y posteriormente participó como socio en la creación de Agroponiente.